Viviendas adaptadas para personas dependientes La arquitectura, al servicio de la autonomía de los discapacitados

30 10 2009

Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 9% de la población española padece algún tipo de discapacidad. Trasladando este dato al hogar, el reto es eliminar cualquier obstáculo que impida una correcta movilidad a los afectados.

“No existe un concepto estándar de vivienda adaptada, sino un conjunto de actuaciones y productos que, juntos, aumentarán la calidad de vida de las personas discapacitadas”, afirma Heinz Sprünker, gerente de Flama de Vida. Una vez realizado el estudio de una vivienda, el primer reto es afrontar la entrada desde la calle. “Hay que salvar hasta cuatro o cinco obstáculos: el propio acceso principal, las escaleras, el ascensor y la entrada directa a la casa”, asegura Joaquín Romero, arquitecto técnico de Bj-adaptaciones. La creación de ligeras rampas en los accesos deberá sustituir al habitual escalón y las escaleras pueden salvarse mediante elevadores hidráulicos.

Una vez dentro del hogar, el simple hecho de abrir una puerta puede constituir un problema, por lo que se procede a eliminar las que no resulten estrictamente necesarias y ampliar la anchura de las que se mantengan para garantizar que sea posible atravesarlas con una silla de ruedas o una camilla.

Los pasillos y espacios abiertos ofrecen una funcionalidad más eficaz y la instalación de puertas correderas o de tipo acordeón es idóneas para el cierre de aquellos espacios en los que se quiera salvaguardar la intimidad.

El baño es uno de los lugares donde existe un mayor riesgo de accidentes. Para evitarlos, se pueden instalar duchas sin mamparas que incomoden el acceso a las mismas en lugar de bañeras. También una cocina abierta de par en par aligera el trabajo y facilita un uso óptimo de los utensilios y equipos. “Los armarios altos, regulables en altura, se ajustarán a la medida necesaria; en cuanto a los bajos, el uso de ruedas, los cajones de almacenamiento y los huecos diseñados para el trabajo en silla de ruedas harán posible una mayor autonomía”, añade Heinz Sprünker.

Es recomendable la eliminación de tabiques, de forma que la cocina tenga acceso directo al comedor; y elegir mesas sin cantos y con ángulos redondeados que faciliten la entrada de una silla de ruedas y permita su uso a varios comensales. Además de estas reformas, que no precisan de licencia de obras en la mayoría de casos, existen desniveles y obstáculos más difíciles de resolver. Para solucionar el problema, habrá que optar por elevadores móviles y salvaescaleras.

En cuanto al uso de elementos de domótica que faciliten la vida en el hogar a las personas con discapacidad, resultan interesantes los sistemas para la apertura de puertas y el encendido de luces y calefacción. En Bj-adaptaciones prefieren utilizar el término “control del entorno” para referirse a este tipo de soluciones, pues “se adapta mucho más al concepto de discapacidad”, asegura Joaquín Romero.

El control del entorno permite salvar hasta 44 obstáculos mediante la utilización de un solo mando a distancia, que puede costar en torno a 450 euros. “Se trata de un dispositivo similar al de la televisión, que puede controlar todo aquello que funcione a través de infrarrojos. En el caso de apertura de puertas o elevadores de persianas, será necesaria la instalación de unos adaptadores y unos motores que permitirán su control desde el mismo mando, lo cual encarecerá un poco el producto, llegando a alcanzarse 180 euros por receptor y 1.600 euros por cada motor”, afirma Joaquín Romero.

Es de destacar que este tipo de aparatos está diseñado para todos los tipos de discapacidad y su activación puede hacerse mediante la voz o a través de un conmutador que pone en funcionamiento los distintos dispositivos del hogar.

 

Lúcas Perez. Su vivienda. Elmundo.

 


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