La domótica, clave principal del mayor centro para personas con discapacidad de Andalucía

13 01 2012

Centro Polivalente de Atención Especializada a Personas con Discapacidad Física y Orgánica de Málaga. Éste es el nombre completo del que será el mayor edificio de Andalucía destinado a prestar servicio en este ámbito y uno de los pioneros del país en el tratamiento integral de la discapacidad al reunir en un mismo espacio los cuatro tipos de servicios que requieren estas personas: una residencia para adultos, otra para gravemente afectados, una unidad de día y un centro ocupacional. En total, tendrá capacidad para 156 usuarios y generará unos 200 empleos.
La construcción de este inmueble ha sido durante años el gran sueño de la Federación de Asociaciones de Discapacitados Físicos y Orgánicos (Famf-Cocemfe) de Málaga, y después de varios intentos fallidos, ahora está más cerca que nunca de hacerse realidad. Aunque ya el pasado mes de marzo se procedió al simbólico acto de colocación de la primera piedra, el verdadero inicio de las obras ha tenido lugar hace unas semanas una vez que el colectivo que conforman 24 asociaciones de la provincia ha recibido parte de los fondos destinados a la confederación nacional Cocemfe procedentes de la asignación del 0,7% del IRPF a fines sociales. No es el único benefactor de este proyecto, valorado en unos 8,5 millones de euros, ya que también aportan económicamente su grano de arena la Junta de Andalucía (450.000 euros iniciales y el compromiso de subvencionar todas las plazas) y la Fundación ONCE, además de la iniciativa privada. Por su parte, el Ayuntamiento de Málaga colabora en especie al ceder la parcela de 15.000 metros cuadrados sobre la que se levantará el edificio, ubicada en la zona de Torre Atalaya junto a La Caja Blanca, en la confluencia de la avenida Editor Ángel Caffarena y la calle Rosa García Ascot.
La constructora Ingeconser es la encargada de acometer las obras, con un periodo de ejecución de 14 meses, aunque en la práctica los trabajos marcharán al ritmo en el que vayan llegando los fondos. «Ahora tenemos financiación para una primera fase, que se prolongará durante unos cuatro meses y que permitirá levantar el sótano y la primera planta. Lo siguiente será terminar la estructura y el cerramiento del edificio», explica el presidente de la Famf, Joaquín Fernández, quien no se atreve a poner fecha a la entrada en servicio del centro dadas las dificultades para financiar las obras y el posterior equipamiento de las instalaciones, de ahí que su principal objetivo sea continuar el próximo año como actuación prioritaria con cargo al 0,7%. Lo que sí asegura es que este centro «dará respuesta a la demanda y a la necesidad de que las personas discapacitadas puedan mejorar su calidad de vida».
Dependencias
El inmueble, diseñado por el arquitecto José Manuel Ruiz, constará de un aparcamiento subterráneo de 90 plazas, tres plantas y una terraza con solarium para disfrute de los usuarios. En la planta baja se habilitarán las salas del centro ocupacional, el salón de actos, la sala de usos múltiples y una cafetería que estará abierta a todos los ciudadanos; en la primera se ubicarán las oficinas de la Federación -actualmente en la calle Góngora-, la residencia de gravemente afectados y las salas y despachos de la unidad de día; y en la segunda estarán la residencia de adultos, diversas salas de estar y zonas comunes. Las instalaciones contarán con las últimas novedades en domótica y, lógicamente, será cien por cien accesible, destacando en este último sentido un núcleo de rampas de acceso que estará adosado a la parte trasera del edificio.
Además, junto al centro se construirá un polideportivo cubierto con piscina climatizada, gimnasio, sauna y área de rehabilitación y fisioterapia que también estará abierto al público en general. Actualmente se está redactando el proyecto de esta otra parte.
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Detectores iónicos de humos

12 01 2012

Se basan en la disminución que experimenta el flujo de corriente eléctrica formada por moléculas de O2 y N2 ionizadas por una fuente radiactiva entre dos electrodos, al penetrar los productos de combustión de un incendio.
Estos detectores detectan partículas visibles e invisibles generadas por la combustión y su mayor eficacia se encuentra para tamaños de partículas entre 1 y 0,01 micras. Las partículas visibles tienen un tamaño de 4 a 5 micras y tienden a caer por gravedad excepto en el caso de que haya una fuerte corriente turbulenta en la columna que forma la llama.
Existen materiales que desprenden partículas pequeñísimas a temperaturas inferiores a la de combustión en el aire y a esta temperatura se la denomina temperatura de formación de partículas (thermal particulate point). Estas partículas son detectadas por este tipo de detectores.
Según la fuente radiactiva se dividen en detectores iónicos de partículas alfa y de partículas beta.
Los detectores que contienen una fuente radiactiva deben cumplir la Orden del Ministerio de Industria de 20 de Marzo de 1975 (B.O.E. de 1 de Abril) sobre Normas de Homologación de Aparatos Radiactivos.
No existe riesgo de radiactividad en la proximidad de estos detectores según las investigaciones realizadas por Organismos competentes. Declaran que la radiación recibida por una persona situada a 25 cm. del detector durante ocho horas al día, cada día del año equivale a una dosis de radiación anual menor de 0,5 milirem. A efectos comparativos la radiación normal de fondo de fuente natural es más de 100 veces mayor.
Detectores iónicos de humos por partículas alfa
Se basan en la ionización de las moléculas de O2 y N2 del aire por partículas alfa (núcleos de átomos de helio) procedentes de una fuente radiactiva (Americio 241).

La zona entre los dos electrodos representa la cámara de muestreo o detección. Las moléculas de oxígeno y nitrógeno del aire se ionizan por las partículas alfa procedentes de la fuente radiactiva. Estas moléculas ionizadas se mueven hacia los electrodos de signo opuesto al aplicar un voltaje eléctrico y se establece un pequeño flujo de corriente eléctrica a través de la cámara de muestreo.
El esquema de la derecha muestra el comportamiento de las partículas de combustión al entrar en la cámara unirse a los iones. Las partículas de la combustión tienen una masa mayor y por tanto disminuye la movilidad de los iones, lo cual se traduce en una reducción del flujo de corriente a través de la cámara de muestreo y se activa una señal de alarma.
Ventajas
Es un detector apto para toda la gama de humos detectables.
Estabilidad ante variaciones de presión, temperatura y corrientes de aire.
Permite una detección precoz y es el más universal de todos.
Inconvenientes
Da falsas alarmas en ambientes con aerosoles, polvo, aire en movimiento, humedad elevada, concentración de humo de cigarrillos y variación del voltaje de la corriente.
Aplicaciones
Desde fuegos latentes (pirolisis, fuegos de combustión lenta) hasta fuegos abiertos de llama viva. Para combustiones de sólidos y líquidos con humos visibles e invisibles (caso de llamas vivas). Ejemplos de aplicación: plásticos, cables eléctricos, madera, lana, cuero, gasolina, aceites.
Detectores iónicos de humos por partículas beta
Estos detectores se presentaron con posterioridad a los de partículas alfa y la fuente radiactiva de partículas beta (electrones) en este caso, es el Niquel 63.
El principio de actuación es el mismo que los de partículas alfa.
La intensidad de la fuente de radiación es baja y el flujo de corriente en la cámara de ionización también lo es.
Estos detectores han tenido éxito en la detección de las partículas procedentes de la combustión de alcohol, las cuales no son detectadas por el detector con partículas alfa.
Este tipo de detectores no se comercializa en nuestro país.





Detectores fotoeléctricos de humos

11 01 2012

También se les denomina detectores ópticos de humos.
Su funcionamiento se basa en el efecto óptico según el cual, el humo visible que penetra en el aparato, afecta al haz de rayos luminosos generado por una fuente de luz, de forma que varía la luz recibida en una célula fotoeléctrica, y se activa una alarma al llegar a un cierto nivel.
Con este tipo de detección se han de evitar cambios en las condiciones de luz ambiental que puedan afectar a la sensibilidad del
detector. Esto se puede conseguir manteniendo el detector en un receptáculo estanco a la luz o modula do la fuente de luz.
Existen diversos tipos:

  • Detectores de humos fotoeléctricos de haz de rayos proyectados

En este tipo, el humo visible oscurece el haz de rayos luminosos proyectado por el emisor disminuyendo la luz recibida en la célula fotoeléctrica del receptor situado a distancia.
Consta de un emisor de luz y su receptor correspondiente de célula fotoeléctrica, situados ambos en los extremos de la zona a proteger. Su distancia puede llegar hasta 100 metros con una anchura de 14 metros, lo que da protección para un máximo de 1.400 m2.
También reciben el nombre de detector óptico de humos lineal.
Aplicaciones
Salas muy grandes de techo elevado, compartimentos de gran valor, zonas de almacenamiento, zonas de sobrepresión y conductos de ventilación, fábricas, hangares y en lugares en que la estética es importante, como en iglesias, galerías de arte y edificios históricos.
Ventajas
Respuesta rápida ante fuegos con humos.
Ahorro de montaje.
Inconvenientes
Dificultad de emplazamiento en locales con ventilación o aire acondicionado, ya que impiden que el humo llegue en condiciones de activar el detector. Problema de pérdida de alineación si se sitúa en estructura metálica, por lo que requiere mantenimiento. Resulta más caro si no se aprovecha toda su longitud.

  • Detectores de humos fotoeléctricos de haz de rayos reflejados

También reciben el nombre de ópticos de humos puntual.
La fuente de luz y la unidad receptora se incluyen en un sólo receptáculo. Constan de fuente de luz, célula fotoeléctrica que ha de estar en ángulo recto con la anterior y un captador de luz frente a la fuente de luz. Estos componentes están dentro de una cámara oscura.
Cuando entra humo, el haz de luz procedente de la fuente de luz, una parte se refracta y otra parte se refleja con las partículas de humo. La parte reflejada se dirige hacia la célula fotoeléctrica. El aumento de intensidad de luz en la célula activa una señal que se transmite al panel de control y hace sonar una alarma.
En ciertas aplicaciones se emplean sistemas de muestreo de aire con detector fotoeléctrico. Disponen de una bomba de aspiración y tubería a lo largo de la zona a proteger. El aire aspirado se canaliza en una cámara analizadora y si la concentración de humo alcanza de 1,5 a 3% refleja la luz hacia la célula fotoeléctrica y hace actuar a la alarma.
El de haz reflejado no discrimina humo de partículas de polvo. Si el humo es completamente negro no lo detecta.
Una variante del mismo es el que se muestra en la figura y que se comercializa en España con la denominación de detector fotoeléctrico por difusión de la luz.
Es un detector óptico de humos en el que la fuente luminosa, la pantalla y el sensor de luz están en el mismo eje y de tal forma que en condiciones normales (cuando no hay humo) debido a la forma de la pantalla, la luz no puede alcanzar directamente el elemento sensor y por tanto no se genera señal de alarma. Cuando entra humo en la cámara de medición, la luz emitida por la fuente luminosa se dispersa en todas direcciones en parte llega al sensor.
Ventajas
Autorregulables por suciedad y pueden avisar cuando están muy sucios. Más resistente que el iónico a las corrientes del aire. Más rápido de respuesta pues necesita menos cantidad de humo para dar la alarma.
Inconvenientes
Si el humo es negro tal como se ha dicho no lo detecta ya que no hay dispersión de la luz (efecto Tyndall).
Aplicaciones
Particularmente indicado para la detección de fuegos latentes y fuegos de combustión lenta. Protección de combustibles que den humos especialmente claros como los producidos en la combustión latente de madera, algodón, papel y el recalentamiento de cables eléctricos aislados con PVC. Salas de ordenadores y aparellaje electrónico en condiciones ambientales sin polvo.
Se suelen combinar con detectores térmicos. Para locales donde existan equipos eléctricos. También para detectar fuegos en los conductos de aire acondicionado.
La sensibilidad incluso es buena con humos oscuros, por lo que también es utilizable para combustión viva de madera, gasolina, plásticos y caucho.
Se aconseja combinarlos con detectores iónicos.





Detectores de humos. Componentes de un sistema de detección

10 01 2012

Se activan con las partículas visibles e invisibles de la combustión. Por eso también se les denomina detectores de productos de combustión.
Los componentes de un sistema convencional de detección están esquematizados en la NTP-40-1983 y en esencia son:

  • Unos detectores agrupados en zonas (planta de un edificio, sección, sector, etc.) y conectados a la central de control y señalización por unos bucles (línea o circuito eléctrico que une los detectores a la central).
  • Una central de control y señalización que proporciona alimentación eléctrica a los detectores, recibe información de los mismos y genera una señalización adecuada a la información recibida. Una central de este tipo suele tener capacidad para varias zonas (que también puede decirse para varias líneas, grupos o bucles de detección).
  • Una serie de elementos de actuación tales como:

-avisadores ópticos y acústico

-elementos de control
-extinción automática
Los detectores son unos dispositivos que captan un determinado fenómeno (en nuestro caso humo) y cuando el valor de ese fenómeno sobrepasa un umbral prefijado se genera una señal de alarma que es transmitida a la central de control y señalización de una forma muy simple, generalmente como cambio de consumo o tensión en la línea de detección.

En un sistema convencional, la señal proporcionada por la central es común a todos los detectores de una zona, no pudiéndose diferenciar la activación de uno u otro detector del bucle, línea o circuito de detección. El usuario dispone de información de la zona donde se ha producido el fuego, pero no del punto concreto. Para identificar individualmente cada detector, se tendría que conectar un único detector porcada zona y por lo tanto multiplicar el número necesario de zonas por lo que se incrementaría el tamaño de la central y la complejidad del cableado.

Con la aparición del microprocesador se ha podido desarrollar la técnica de identificación individual de cada detector con lo que se ha pasado al sistema de detección direccionable que nos da la dirección de un detector activado. En los sistemas direccionables, los detectores funcionan de forma análoga a los sistemas convencionales, es decir, analizando un determinado parámetro y generando una señal de alarma cuando el valor de la magnitud analizada sobrepasa un determinado umbral.

Un paso adelante en los sistemas de detección se ha dado con el desarrollo de elementos sensibles que analizan la concentración de humo (el valor de la temperatura u otro parámetro) y proporcionan una señal proporcional a esa concentración. Esta señal que se transmite a la central es de naturaleza continua y en términos electrónicos se llama analógica. A esos elementos sensibles se les llama sensores y sistemas analógicos al conjunto de estos sistemas de detección. También reciben el nombre de “inteligentes” ya que se usan sensores cn comunicación con un procesador de datos, el cual puede tomar decisiones de acuerdo con la información proporcionada por aquellos. El nivel de inteligencia viene definido por la complejidad del algoritmo de tratamiento de la información y en consecuencia del programa involucrado. Tal sistema distingue fuego, no fuego, suciedad, polvo, autoverificación, etc. La decisión se transfiere del detector a la central, a diferencia de los sistemas convencionales en que la decisión de alarma la tomaba el detector.

Los sistemas analógicos tienen las ventajas de detectar el incendio de forma más rápida y la capacidad de detectar una degradación del comportamiento de los sensores lo cual permite un mantenimiento preventivo y la consiguiente disminución de las falsas alarmas. Sus inconvenientes son el coste elevado y una dependencia del correcto funcionamiento del microprocesador por lo que se deberán instalar los mecanismos necesarios que avisen de los fallos y establezcan caminos alternativos para que una alarma de incendio sea avisada en caso de fallo del microprocesador.








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