Cuando la casa cuida de ti

7 10 2016

Cambiar de canal con solo pensarlo, abrir la puerta a alguien o cerrar un grifo. Son algunas cosas que una nueva casa inteligente puede hacer

Una de las interfaces BMI que se usan dentro de la casa inteligente.
Una de las interfaces BMI que se usan dentro de la casa inteligente.

Hace unos años, cambiar el tipo de música según tu estado de ánimo o medir las calorías que has consumido a lo largo del día, parecía sacado de una película de ciencia ficción. Sin embargo, una nueva generación de dispositivos vestibles (wearables), han entrado con fuerza en el mercado para dar voz a nuestros cuerpos.

Lo que parece la última moda entre las grandes marcas de tecnología despertó el interés de algunos grupos de investigación hace algunos años. “Estábamos interesados en acercar este tipo de interfaces a la vida real. Especialmente dentro de casa, dónde vive la gente y es algo que todos conocemos”, explica Luis Yoichi Morales investigador del centro de investigación nipón ATR (Advanced Telecommunications Research). Así es como nació el proyecto BMI House, un ambicioso plan para crear casas inteligentes con la ayuda de una prometedora tecnología llamada interfaz cerebro-máquina (BMI, en sus siglas en inglés). Este tipo de tecnología se basa en un conjunto de sensores que se encuentran adheridos a un gorro o casco. Estos sensores, son capaces de medir las diferencias en el campo eléctrico generados en ciertas partes del cerebro. Una vez se analiza la información que proviene de ellos, se pueden deducir conceptos tales como estados de ánimo, niveles de estrés e incluso decisiones simples (encendido/apagado, derecha/izquierda, etc…).

El ‘cerebro’ de la casa,  una sala oculta en un pasillo, es capaz, entre otras cosas, de ajustar la altura de la pila del baño o incluso el banco de la cocina, en función de la información que va recibiendo sobre la posición del usuario

Los investigadores detrás del proyecto, iniciado hace 3 años, decidieron centrarse en estudiar los posibles beneficios de esta tecnología para aumentar la autonomía de personas con discapacidades. En Japón, más de 5 millones de personas mayores sufren de algún tipo de incapacidad funcional. En España, el 74% de las personas con discapacidad afirman tener dificultades para las actividades básicas de la vida diaria. Aumentar el tiempo que estas personas pueden mantenerse activas en sus propias casas, aumentando su autonomía, es uno de los grandes retos tanto de asociaciones de pacientes como gobiernos.

Morales señala que “el Gobierno japonés está interesado en dar financiación para proyectos que tengan que ver con gente de edad avanzada”. “A diferencia de otros lugares, dónde es común importar gente para cuidar a las personas mayores, en Japón, se ha hecho una apuesta importante por la automatización”, añade.

En el país nipón es cada vez más común vivir al lado de electrodomésticos inteligentes. Uno de los ejemplos más claros es la tecnología STAIMS (Sanyo Total Air-conditioning Intelligent Management Systems), que permite ahorrar energía, optimizando el uso del aire acondicionado; empleándolo, exclusivamente, en las habitaciones que están siendo utilizadas.

La BMI house, en apariencia una casa cualquiera de las afueras de Kioto, esconde un completo sistema robótico, en el cual, sensores, cámaras y dispositivos automáticos, conviven con los enseres cotidianos de cualquier hogar. Cientos de detectores de movimiento, alojados en el techo de la vivienda, envían información constante al ‘cerebro’ de la casa; una sala de servidores oculta en un pasillo. Este control central es capaz, entre otras cosas, de ajustar la altura de la pila del baño o incluso el banco de la cocina, en función de la información que va recibiendo sobre la posición del usuario. Elevadores eléctricos colgados en el techo son capaces de ayudar a personas con movilidad reducida a levantarse de camas o bañeras con facilidad.

Sin embargo, una silla de ruedas eléctrica se erige como la pieza clave en la simbiosis digital entre residente y casa. La silla viene equipada con un pequeña tableta; a través de esta, se muestra al usuario un plano con todos los posibles automatismos que están a su disposición : persianas, cajones, puertas etc. pueden ser abiertas o cerradas con una señal proveniente de la interfaz cerebral del residente. A su vez, la silla dispone de autonomía suficiente para desplazar al usuario a una serie de lugares predefinidos dentro de la casa, aumentando así su libertad de acción.

La idea de que el futuro nos proporcionaría un servicial mayordomo robótico, que nos ayudaría con nuestras tareas domésticas, se difumina con el origen de una tecnología más ubicua y simple. “Si somos capaces de desarrollar un dispositivo eficiente para enviar comandos a la casa, no necesitaremos complejos manipuladores o sistemas robóticos con apariencia humana”, comenta el investigador. Compañías como NTT ya se han interesado activamente en el proyecto, y se espera que otras empiecen a desarrollar sus propuestas siguiendo los pasos de Panasonic y su Smart Town.

El residente dispone de una silla de ruedas eléctrica que va equipada con un pequeña tableta que muestra al usuario un plano con los automatismos que están a su disposición

A pesar de que la tecnología BMI está dando sus primeros pasos, parece tener un prometedor porvenir dentro de este tipo de aplicaciones. No solo el aumento de la autonomía por parte del residente parece ser un claro beneficio, sino también, que los parientes más cercanos puedan obtener información de primera mano sobre el estado físico y anímico de sus familiares (estrés, cansancio, etc.). Sin embargo, una nueva serie de problemas relacionados con la privacidad del residente, emergen ante una tecnología que puede generar grandes cantidades de datos personales e íntimos.

Fuente: Eduardo Castelló Ferrer.


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